La multiplicidad de universos y la complejidad de medir lo imperceptible | John Ángel Rodríguez

Por John Ángel Rodríguez, Curador.

En el contexto de la física contemporánea la comprensión del espacio y el universo se han repensado, de allí que hallan surgido diversas teorías como la del Multiverse. En esta dimensión discursiva nuestro universo observable, es solo parte de otros múltiples universos. Otra posibilidad es que el espacio es infinito, pero la materia está confinada a una región infinita que nos rodea: este es un modelo históricamente popular, que comprende el universo como una isla. En una variante de este modelo, la materia se afila en grandes escalas en un patrón fractal.

Andrés Moreno Hoffmann hace uso del termino Akashá debido a sus múltiples interpretaciones espaciales, bien sea desde la tradición astral de la filosofía hindú o desde las observaciones cosmológicas de la física moderna. En esta obra el artista formula una fluctuación en la experiencia del espectador, mediante una acción pasiva de incertidumbre que sugiere descifrar la pieza y la manera como se emplaza en el espacio expositivo. Los cubos metalizados parecen ingrávidos, ausentes de estructura o un enlace al plano terrenal. Esta obra se presenta de manera equilibrada, edificando una espiral que se percibe suspendida en el espacio.

Es significativo resaltar que Akashá se apropia de una de las particularidades de las que se vale la física teórica, para explicar fenómenos físicos e invisibles que por su naturaleza son complejos de vislumbrar al interior del discernimiento humano de una forma concreta; por lo tanto la incorporación de modelos que confrontan distintos patrones geométricos, permiten visualizar cómo opera lo multidimensional.

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